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Facilitadores para la humanización

Como en todos los procesos que buscan transformar la cultura de una organización, la implantación de la humanización en una institución de servicios de salud está influenciada por elementos facilitadores y barreras.

Facilitadores

Entre los factores que facilitan la diseminación y apropiación de los elementos que configuran la cultura de la humanización en las organizaciones de salud, se incluyen:

Visión organizacional humanista

En sentido genérico, se da el calificativo de humanista a una persona o institución que afirme el valor excelso de la dignidad humana, el carácter racional y de fin del hombre, que enfatiza su autonomía, su libertad y su capacidad de transformación de la historia y la sociedad, en otras palabras, la orientación hacia un horizonte que respete y valore los derechos humanos, tanto en sus aspectos conceptuales, como en sus prácticas cotidianas.

En el resumen del libro “El código de la visión”, se entiende con más claridad lo que implica la visión de una organización en la apropiación de determinada cualidad, en este caso la humanización, por parte de los miembros de la misma.

Cultura organizacional humanista

Una cultura organizacional basada en la confianza, la comunicación asertiva y la justicia. La primera, entendida como la confianza una hipótesis  que se realiza sobre la conducta futura de otra persona, se trata de una creencia que estima que una persona será capaz de actuar de una cierta manera frente a una determina situación, en este caso, fundamentada en los principios y los valores de la concepción humanista.

La comunicación asertiva es un estilo de comunicación en el que se expresan las ideas, sentimientos y necesidades de forma directa, segura, tranquila y honesta, al mismo tiempo que un trato  empático y respetuoso con las otras personas.

Es una forma de comunicarse diplomática y equilibrada, en la que se comparten los puntos de vista y se defienden las opiniones y los derechos, al mismo tiempo que se tienen en cuenta los sentimientos de los demás y se respetan sus creencias y derechos.

Finalmente, la cultura de lo justo, busca promover la asunción de la responsabilidad personal frente a las actuaciones, basada en la confianza entre las partes y en la claridad de la comunicación, en especial, en circunstancias conflictivas, procurando siempre el aprendizaje y la mejora continua de los procesos que la sustentan.

Liderazgo con enfoque humano

El liderazgo humano “se refiere a un liderazgo integral que atiende la parte física, intelectual y espiritual de los seres humanos“. La clave de este tipo de liderazgo es la de entablar una relación cercana con las personas, ya que esto conlleva un mayor bienestar en el equipo , además de elevar el compromiso del colaborador hacia la empresa.

De acuerdo con los expertos, liderazgo humano implica:

  • La capacidad para asumir riesgos y poder adaptarse con mayor facilidad.
  • Una vinculación de los miembros del equipo de trabajo con el objetivo de la empresa.
  • Una mayor conexión entre el líder y el equipo, donde se piense en el bienestar mutuo.
  • Un aprendizaje continuo, no jerárquico, como lo era en los entornos laborales tradicionales, donde se promueva la convergencia de conocimientos entre los integrantes del equipo.
  • Mayor empatía, entendiendo que cada miembro del equipo de trabajo necesita su propio espacio y oportunidades en las cuales pueda crecer y desarrollarse como individuo.
  • Un respeto mutuo, donde los canales de comunicaciones estén abiertos y se permita la fluidez en las ideas y la socialización libre entre los colaboradores.
  • Más oportunidades para que las personas tomen sus propias decisiones y siempre tengan voz en las distintas actividades y acciones empresariales.
  • Un sentimiento de pertenencia, en el cual las personas se sienten como miembros valiosos de la empresa.

Priorización del humanismo en los procesos de la organización

Aplicación de los más elevados principios y valores humanos a los procesos y las interacciones llevadas a cabo en el marco de la visión, la misión y los objetivos establecidos por la organización para cumplir con el propósito empresarial, en otras palabras, la materialización de los elementos de la cultura en la vida diaria de trabajadores y usuarios de los servicios, en este caso, los miembros del equipo de salud, los pacientes, los familiares y la sociedad en general.

Cultura de las organizaciones de salud

Lograr que la humanización se convierta en una práctica habitual en los procesos asistenciales de una institución de salud, requiere su incorporación a la cultura de una organización.

La cultura organizacional puede definirse como: “La forma tradicional o habitual de pensar – decir – hacer las cosas, que comparten los miembros de una organización y que los miembros nuevos tienen que aprender”, incluyendo los saberes, las creencias, los valores, las leyes, las costumbres y cualquier otra capacidad o hábito compartido por el hombre, como miembro de un grupo social.

De acuerdo con los expertos, en las organizaciones de servicios de salud, la cultura organizacional puede concebirse como “una mezcla compleja de saberes, conductas, relatos, símbolos, creencias, suposiciones, metáforas y modos de expresión que comparten todos y cada uno de los miembros de la organización”. Por ejemplo: la visión y la misión, las normas y los valores, las actitudes, los estilos de vida, el lenguaje técnico científico y la terminología propia de las disciplinas biomédicas y sociales, entre otros.

Así las cosas, la humanización se verá reflejada en todas las dimensiones de una institución, en la medida en que se logre su apropiación por parte de las personas que conforman su talento humano, algo que puede tener un alto grado de complejidad, por las características propias de la cultura de las organizaciones de salud.

Una publicación reciente de Russell Mannion y Huw Davies, expertos en liderazgo y gestión de servicios de salud, ofrece algunas pistas para entender la cultura de las organizaciones de salud y analiza la relación existente entre la cultura y el rendimiento, la seguridad, la humanización, la calidad y la mejora de los servicios.

Para los autores, “Las organizaciones de salud son mosaicos culturales dinámicos formados por múltiples subgrupos, que algunos investigadores denominan tribus, de naturaleza compleja y superpuestos con suposiciones, valores, creencias y comportamientos compartidos de manera variable”

Estas divergencias culturales tienen implicaciones importantes para el trabajo colaborativo, en especial para las personas en roles híbridos que pueden retener una lealtad cultural a su grupo de base o buscar adoptar las orientaciones culturales de su nuevo rol. 

Así las cosas, las organizaciones sanitarias estarían formadas por múltiples subculturas, que pueden impulsar el cambio o socavar las iniciativas de mejora de la calidad. De hecho, cada vez hay más pruebas de la relación existente entre cultura y calidad y aunque a menudo se señala a la cultura como principal culpable de las fallas del sistema y se exige una reforma cultural para remediarlas, estos diagnósticos y recetas simplistas carecen de profundidad y especificidad.

¿Qué es una obra de arte?

El arte es la visión sensible del ser humano acerca del mundo real o imaginario y los artistas, personas que expresan percepciones, emociones y sensaciones a través de diversos recursos lingüísticos, plásticos y sonoros. Así las cosas, una obra de arte, es un producto que transmite una idea o una expresión sensible.

Toda obra de arte es en cualquier circunstancia siempre reflejo de la realidad. Esta realidad llega a los espectadores filtrada a través de la subjetividad de su creador y es contenedora de la influencia del medio, del conocimiento social y técnico que posee el artista. 

En toda obra de arte subyace como motivo originario el reflejo de lo espiritual y es característica inherente de ella su carácter único e irrepetible. Además, toda realización u obra de arte siempre está inscrita en un estilo, tendencia o movimiento artístico determinado.

La actividad artística se materializa a través de la obras de arte y en estas reúne en sí todos los requisitos de la concepción artística: la imaginación metafórica, la fidelidad al ideal estético, la veracidad en la representación de la realidad mediante generalización y tipificación y la correspondencia entre la forma y el contenido artísticos.

Establecer si un objeto es una obra de arte o no, es un problema que depende del establecimiento de criterios de validez universal y que sienta sus bases sobre la base del juicio estético. A través del tiempo la catalogación de las producciones humanas como obras de arte ha sido relegada a los críticos de arte, curadores y círculos académicos.

¿Para qué sirve el arte?

Con frecuencia ocurre que quienes no tenemos formación en el campo del arte salimos de museos, exposiciones o colecciones de obras de arte con cierta sensación de frustración y desconcierto por nuestra “incompetencia” para entender el arte más allá del plano de la simple apreciación.

El arte está estrechamente relacionado con la naturaleza humana. Las diferentes formas de representación artística corresponden a la necesidad o, más bien, a la característica fundamental de expresarse que poseen los seres humanos. El arte desempeña un papel mediador y motor de la comunicación, ya que el artista a través de su creación transmite no solo emociones, sino también mensajes, y nos hace reflexionar sobre nuestra existencia, los problemas sociales o la vida en general. Desde esta perspectiva, se convierte en una herramienta que puede cambiar o educar a una sociedad

Desde otra perspectiva, como terapia, el arte puede brindar paz, felicidad, amor, esperanza a los seres humanos: por ejemplo, en situaciones donde las personas necesitan escuchar la música para curar su tristeza, ver comedias teatrales para reír, ver películas para soñar o simplemente para divertirse, aprender a conocer el pasado o contemplar obras artísticas para apreciar su belleza. 

El arte es el reflejo de la cultura humana, por eso sirve para conservar el patrimonio cultural y transmitirlo de generación en generación. Además, es subjetivo, se expresa en un lenguaje universal y comprensible para cualquier ser humano, ya que apela a nuestros sentidos, emociones y facultad de pensar. La educación, hoy en día, se sigue basando en obras artísticas del pasado, porque estas -en sus diferentes manifestaciones- nunca han perdido su importancia para la sociedad.

Este curso tiene como objetivo proporcionar los elementos básicos para la apreciación de una obra de arte, más allá de la experiencia estética, hacia los planos de la reflexión y el entendimiento de los significados que se encuentran en el trasfondo.

Ejemplos prácticos

Veamos algunos ejemplos de la aplicación del método del análisis formal en el siguiente video de Pedro Menchén, un intelectual y artista contemporáneo que comparte en su canal, conceptos y reflexiones acerca de la experiencia de ver una obra arte.

Conceptos básicos

El análisis formal es un método académico en la teoría del arte y una crítica para analizar obras de arte: “Con el fin de percibir el estilo y entenderlo, los historiadores del arte utilizan el “análisis formal”, esto significa que describen las cosas muy cuidadosamente. Estas descripciones, pueden incluir vocabulario subjetivo y siempre van acompañadas de ilustraciones, de tal modo que no cabe duda de lo que existe objetivamente”.

A continuación, Mariana Paredes, profesora de la Escuela de Arte de Luján, presenta las bases para el análisis formal de una obra de arte. Observa cuidadosamente y toma nota para tu aprendizaje y para el desarrollo de las actividades de práctica.

Introducción

Se define como dolor torácico agudo a cualquier sensación de dolor, de evolución reciente, localizada en la zona que se ubica entre el diafragma y la base del cuello. En este punto, es importante recordar que dolor torácico significa algo más que dolor en el pecho.

El dolor, la presión, la opresión, las molestias en el pecho, los hombros, los brazos, el cuello, la espalda, la parte superior del abdomen o la mandíbula, así como la falta de aire y la fatiga, deben considerarse equivalentes anginosos.

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