Un artículo publicado recientemente en la revista European Journal of Obstetrics and Gynecology, presenta los resultados de una revisión narrativa de la literatura, llevada a cabo con el objetivo de resumir las actualizaciones recientes sobre el impacto de la suplementación con probióticos durante el embarazo en la salud de la madre y el recién nacido, en las siguientes áreas:2
- Obesidad, riesgo metabólico y diabetes gestacional
Algunos investigadores han identificado un patrón de microbiota intestinal alterado en mujeres embarazadas con sobrepeso y obesidad, reportándose una mayor proporción de cepas de Staphylococcus spp. y una menor proporción de cepas de Bifidobacterium spp. y Bacteroides spp., en comparación con mujeres embarazadas de peso normal.2, 7
Un metaanálisis reciente sugiere que los probióticos pueden mejorar la resistencia a la insulina y reducir el riesgo de diabetes gestacional, al disminuir los niveles de mediadores químicos de inflamación, incluyendo el factor de necrosis tumoral-α (TNF-α) y la interleucina – 6 (IL-6) y aumentar los niveles del péptido 1 similar al glucagón intestinal (GLP-1), lo que resulta en una reducción de los efectos tóxicos de la hiperglicemia.7
Los probióticos se han explorado como una modalidad para reducir la incidencia de parto pretérmino, habiéndose descrito en un estudio aleatorizado controlado realizado por Daskalakis y colaboradores, el efecto positivo de un curso de diez días de cápsulas probióticas vaginales con L rhamnosus y Lactobacillus gasseri, en términos de la mejoría del desenlace clínico.2
- Vaginosis bacteriana en el embarazo
La vaginosis bacteriana resulta del desequilibrio de la microbiota vaginal, fenómeno que lleva al agotamiento de la población de lactobacilos, situación frecuente en mujeres embarazadas y asociada en muchos casos con trabajo de parto prematuro, ruptura prematura de membranas, aborto espontáneo y corioamnionitis.2
También se ha demostrado que la administración de lactobacilos probióticos por vía vaginal u oral, genera cambios positivos en el entorno vaginal, mejorando el equilibrio entre las diferentes especies de la microbiota, regulando el nivel de citocinas antiinflamatorias y reduciendo el pH vaginal.2
Un problema de suma importancia en la ‘adecuación y diversidad’ del microbioma primario del recién nacido es el aumento de las tasas de cesárea – tanto electiva como de emergencia después del parto-, especialmente en los países desarrollados.6
En este punto es importante recordar que e proceso de parto vaginal permite que el microbioma del tracto reproductivo de la madre actúe como un “cultivo iniciador” para el microbioma del bebé. Sin embargo, en caso de que no haya transferencia del microbioma vaginal/intestinal materno a la descendencia, lo que ocurre en estos casos, el microbioma se vuelve menos variado, señalándose algunos efectos adversos a largo plazo, incluyendo mayor riesgo de alergia e infección a corto plazo, enfermedad celíaca y autoinmune a mediano plazo y síndrome metabólico a largo plazo.6
El manejo de esta situación en los niños nacidos por cesárea podría realizarse a través de estrategias como la administración de un probiótico de “diseño” basado en la evidencia antes del nacimiento por parte de la madre, o después del nacimiento del niño. De manera similar, podría realizarse la utilización del microbioma vaginal de la madre y su transferencia personalizada a la boca o superficie de la piel del bebé al nacer.6
- Condiciones alérgicas del niño
También pueden disminuir el eczema en los bebés amamantados y prevenir las reacciones alérgicas al regular a la baja las respuestas Th2 a alérgenos específicos desde la mitad hasta el final de la gestación. Aprovechar la microbiota cervicovaginal podría promover una serie de resultados positivos para la salud que están relacionados con el embarazo.
Los resultados de diferentes investigaciones en este campo han sido contradictorios, lo que puede atribuirse a múltiples factores, incluido el uso de diferentes cepas de probióticos, las variaciones en las dosis administradas, las vías de administración y la duración del uso, por lo que se hace necesario llevar a cabo ensayos clínicos controlados y aleatorizados, cuyas conclusiones puedan extrapolarse a la población general.2
Recientemente, se han desarrollado varias formulaciones de probióticos con el objetivo de mejorar las defensas vaginales, incluida la calidad del moco cervical y los niveles de fibronectina, lactoferrina y elementos inmunitarios como el sistema del complemento y la inmunoglobulina A secretora, con lo que se espera lograr un impacto positivo en la salud reproductiva, el embarazo, la fertilidad y las infecciones de transmisión sexual.7
Finalmente, hay que tener presente que las moléculas bioactivas derivadas de los probióticos (posbióticos) se consideran como una nueva perspectiva en el campo de los probióticos, que debido a sus características únicas (compuestos puros con estructuras químicas conocidas , alto rendimiento, perfil de seguridad y resistencia al ecosistema cervicovaginal), podría ser utilizados como herramienta muy prometedoras en el enfoque de medicina personalizada para restablecer la eubiosis vaginal y aliviar los síntomas de disbiosis en las mujeres.7