Cardiología

En los últimos años, se ha demostrado que la microbiota intestinal y sus metabolitos desempeñan un papel fundamental en la aparición y el desarrollo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares, incluidas hipercolesterolemia, aterosclerosis, hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular y fibrosis miocárdica.5
El tracto gastrointestinal humano es un ecosistema de gran complejidad en el que se albergan billones de microorganismos que secretan cientos de metabolitos, entre los que se incluyen trimetilamina – N – óxido (TMAO) y ácidos grasos de cadena corta, moléculas de gran interés como dianas terapéuticas en la prevención y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.5
Diferentes grupos de investigadores han demostrado la existencia de una correlación positiva entre los niveles de trimetilamina – N – óxido en la predicción del riesgo cardiovascular, incluso después del ajuste de los factores de riesgo tradicionales y, por el contrario, una correlación negativa entre la concentración de ácidos grasos de cadena corta y el control de la tensión arterial.5
El microbioma intestinal, especialmente el phylum Synergistetes, el phylum Spirochaetes, la familia Lachnospiraceae, la familia Syntrophomonadaceae y el género Tissierella Soehngenia, presentan una tendencia a la elevación en modelos animales de infarto de miocardio agudo.5

En la misma línea, niveles elevados de TMAO se asocian con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares adversos, incluido el infarto de miocardio en pacientes con accidente cerebrovascular y pueden predecir resultados adversos de mortalidad por todas las causas o reinfarto dos años después del evento inicial.5
Por otra parte, gracias a la función que cumplen los probióticos en la absorción de lípidos en el intestino delgado y en la incorporación del colesterol en sus membranas celulares, ayudan a controlar los niveles de colesterol en la sangre, confirmándose en los últimos años que las bacterias acidolácticas intestinales tiene un marcado efecto hipocolesterolémico.4
Entre las cepas de lactobacilos que reducen los niveles de colesterol se incluyen Streptococcus, Lactobacillus y Bifidobacterium, planteándose por parte de varios grupos de investigadores su utilización como complemento alimenticio para disminuir los niveles de colesterol y generar prevención cardiovascular primaria en personas con niveles elevados de esta molécula.4, 5
En resumen, las terapias dirigidas a la microbiota intestinal y los metabolitos, incluidos los prebióticos y probióticos, representan nuevas alternativas para el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, sin embargo, la investigación existente en este campo es solo la punta del iceberg, siendo necesario avanzar en la comprensión de los mecanismos moleculares y genéticos de la microbiota intestinal en la patogenia de este grupo de patologías.4, 5










