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Microbiota gastrointestinal

Cavidad oral 1, 3

La cavidad oral posee una microbiota abundante y diversa, específica de los diversos nichos representados por la lengua, el paladar, los dientes y las encías.

La saliva se considera representativa de la microbiota oral porque realiza un efecto de limpieza en todas las superficies de dicha cavidad y aporta nutrientes como proteínas, glicoproteínas, péptidos y vitaminas, además de su gran capacidad amortiguadora, capaz de proporcionar y mantener condiciones de pH neutro (entre 6.7 y 7.2).

En la microbiota típica de la cavidad oral predominan Streptococcus, Gemella, Granulicatella, Neisseria y Prevotella, aunque también existen especies adaptadas a nichos específicos, como Rothia, que coloniza la lengua y los dientes y Simonsiella, que se localiza en el paladar duro.

Además, existen grupos bacterianos asociados a enfermedades como caries, enfermedad periodontal y halitosis, habiéndose descrito que el consumo excesivo de carbohidratos simples en la dieta se relaciona con la aparición de caries, por la actividad fermentativa y la producción ácida de la microbiota oral, particularmente de S. mutans Veillonella y Lactobacillus.

Recientemente, se ha descrito que el aumento de algunas cepas de Streptococcus dentisani está inversamente relacionado con la aparición de caries, lo que parece estar relacionado con la inhibición del crecimiento de S. mutans y con la neutralización del pH de la placa dental.

Estómago1, 3

El pH ácido del estómago previene el crecimiento bacteriano, por lo tanto, las concentraciones microbianas suelen estar por debajo de 103 bacterias por ml de contenido gástrico.

Los grupos más abundantes son Streptococcus, Lactobacillus, Prevotella, Porphyromonas, Rothia, Atopobium y Fusobacterium nucleatum, que provienen de la cavidad oral y representan una microbiota transitoria ácido – resistente. Helicobacter pylori, también suele estar presente en la mucosa del estómago, protegiéndose de los efectos del ácido gástrico gracias a la producción de actividad de ureasa.

En este punto, es importante anotar que a pesar de la clara evidencia de que H. pylori es un patógeno humano, hay estudios que han sugerido que también podría considerarse una bacteria comensal dado que está presente en muchos individuos sanos, sin generar síntomas ni enfermedades y que modula la respuesta inmune de la mucosa del estómago.

En relación con lo anterior, es interesante recordar que la capacidad de H. pylori para producir úlceras pépticas y adenocarcinoma gástrico se asocia con la expresión de factores de virulencia como CagA y Cgt, que bloquean la respuesta inmunitaria del huésped, favoreciendo su crecimiento y su contribución a las transformaciones histológicas propias e dichas patologías.

Intestino delgado 1, 3

Dentro del tracto gastrointestinal, el intestino delgado es la región más larga y tiene los mayores cambios en las condiciones ambientales, lo que resulta en diferentes concentraciones microbianas (un aumento de 104 a 108 microorganismos por ml de contenido intestinal desde el yeyuno hasta el íleon).

La colonización de microbiota en el intestino delgado está limitada por el poco tiempo de residencia del contenido intestinal, el elevado peristaltismo, la continua renovación de la mucosa intestinal, la entrada de sales biliares y secreciones pancreáticas y la secreción de componentes antimicrobianos en la mucosa, incluyendo defensinas, catelicidina y lectinas tipo C, entre otras.

Las condiciones de pH neutro y la presión de oxígeno provocan poblaciones más abundantes en las áreas proximales del intestino delgado, que correspondientes a anaerobios facultativos y disminuyen la proporción a medida que aumentan las condiciones reductoras en las áreas distales.

El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, establecido por recuentos >105 bacterias por ml de contenido yeyunal, puede causar síntomas gastrointestinales inespecíficos como distensión asociada o no a dolor abdominal, flatulencia, diarrea, dispepsia y pérdida de peso corporal.

La enfermedad celíaca se ha asociado con disbiosis de la microbiota del intestino delgado. La enfermedad se caracteriza por una menor diversidad microbiana en pacientes con enfermedad celíaca, una abundancia relativa reducida de Streptococcus y Prevotella y niveles más altos de Proteobacteria, sin embargo, no se han realizado estudios para establecer la causalidad de los cambios en la microbiota con la enfermedad, por lo que no se ha aclarado por completo si los cambios observados en estos pacientes son consecuencia de la inflamación del intestino delgado.

Intestino grueso 1, 3

El intestino grueso tiene la densidad microbiana más alta del cuerpo humano, alcanzando los 1010 microorganismos por mL de contenido intestinal. Cerca del 90% de los grupos microbianos pertenecen a los filos Bacteroidetes y Firmicutes y el porcentaje restante a otros grupos, entre los que se incluyen Proteobacteria, Actinobacteria, Fusobacteria y Verrucomicrobia.

Los géneros Bacteroides, Faecalibacterium y Bifidobacterium son los más abundantes en el intestino grueso y son en su mayoría microorganismos anaerobios obligados. Algunas de las especies reportadas se han encontrado solo en este ambiente, lo que refleja un nivel específico de adaptación al nicho intestinal.

Esta microbiota juega un papel muy importante en el metabolismo de material no digerible en la dieta, especialmente carbohidratos no digeribles, produciendo vitaminas y algunos nutrientes esenciales y actuando como barrera de protección frente a infecciones por bacterias patógenas.

La microbiota también desempeña un importante efecto modulador de la respuesta inmune y endocrina del huésped y actúa sobre la secreción de neurotransmisores que facilitan la comunicación entre el intestino y el cerebro, como se analizó previamente en el apartado correspondiente al eje microbiota – intestino – cerebro.

La reducción en la diversidad microbiana está asociada con patologías comunes como la enfermedad inflamatoria intestinal, el cáncer colorrectal, la obesidad, la diabetes tipo 2 y la esteatohepatitis no alcohólica, condiciones en que se han demostrado cambios en la composición de la microbiota intestinal.

En la mayoría de los estudios, sin embargo, estas fueron asociaciones no causales o los resultados difirieron entre los diversos grupos de investigación. Además, los individuos con alta adiposidad, resistencia a la insulina y leptina y fenotipo inflamatorio, se caracterizan por una baja riqueza de genes microbianos – por debajo de 400.000 – en las heces.

Varias especies microbianas que colonizan la mucosa intestinal, como Akkermansia muciniphila, se han asociado con un estado metabólico saludable, homeostasis de la glucosa y del tejido adiposo, mejora de los procesos inflamatorios y cicatrización de las lesiones de la mucosa intestinal.

Por otro lado, la formación de biopelículas por parte de Bacteroides fragilis se ha asociado con la aparición de áreas de inflamación en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal. En la misma línea, Fusobacterium nucleatum, una especie anaerobia que forma parte de la mucosa oral e intestinal, se ha asociado en numerosos estudios con procesos neoplásicos a nivel del colon.

Finalmente, estudios recientes han demostrado que la producción de trimetilamina, óxido de trimetilamina, ácidos biliares secundarios y sulfato de indoxil por la microbiota intestinal se ha asociado con el desarrollo y progresión de enfermedades cardiovasculares, incluida la insuficiencia cardíaca.

Introducción

Como se ha mencionado en los módulos anteriores,  la colonización  de los seres humanos por los microorganismos  que  conforman  la  microbiota  ocurre en la piel  y  en las mucosas de cavidades expuestas al exterior como los tractos gastrointestinal, respiratorio y genitourinario, así como en las glándulas sebáceas, biliares y mamarias, entre otras.1, 2, 3

En todos estos ambientes, la microbiota establece una relación simbiótica con el hospedero, proporcionando una modulación temprana del desarrollo fisiológico del mismo, mediante la contribución al desarrollo de las funciones de nutrición, inmunidad y resistencia a patógenos en todas las etapas de la vida.1, 2

Estudios recientes sobre los trastornos de la microbiota y su asociación con determinadas enfermedades han indicado que la reducción de la diversidad microbiana es uno de los aspectos que contribuye a la aparición de enfermedad. En términos ecológicos, la diversidad y riqueza de especies son importantes en los conceptos de redundancia funcional y resiliencia – la capacidad de tolerar desafíos ambientales particulares. 1, 2, 3

La reducción de la diversidad de especies en el microbioma humano se ha relacionado con un aumento de enfermedades como la enfermedad inflamatoria intestinal, la obesidad, la otitis media aguda, la rinosinusitis crónica y la infección del tracto urinario. La infección por Clostridioides difficile es típicamente asociados con la terapia con antibióticos y la consiguiente pérdida de diversidad microbiana intestinal.1, 2, 3

En el contexto de la microbiota intestinal, el aumento en la ingesta de alimentos ricos en calorías y azúcar refinada se ha asociado con comunidades microbianas menos diversas que en individuos que consumen alimentos ricos en fibra, un hecho de gran importancia para entender el aumento que han experimentado muchas patologías crónicas en las últimas décadas.1

Referencias bibliográficas

  1. Álvarez Calatayud G et al. Probiotics in Pediatrics. Probiotics for Human Nutrition in Health and Disease. 2022; 305 – 328
  2. Hsieh M.H, Versalovic J. The Human Microbiome and Probiotics: Implications for Pediatrics. Current Problems in Pediatrics and Adolescent Health Care. 2002; 309 – 327
  3. Akagawa S, Kaneko K. Gut microbiota an allergic diseases in children. Allergology International. 2022; 71 (3): 301 – 309
  4. Ahmadipour S, Fallahi A, Rahmani P. Probiotics for infantile colic. Clinical Nutrition Experimental. 2020; 31: 1 – 7
  5. Mbusa Kambale R et al. Effects of probiotics and synbiotics on diarrhea in undernourished children: Systematic review with meta-analysis. Clinical Nutrition. 2021; 40 (5): 3158 – 3169
  6. Mekonnen S.A et al. Molecular mechanisms of probiotic prevention of antibiotic – associated diarrea. Current Opinion in Biotechnology. 2020; 61: 226 – 234
  7. Seghesio E et al. Probiotics in the prevention and management of necrotizing enterocolitis. Probiotics in the Prevention and Management of Human Diseases: A Scientific Perspective. 2022; Cap. 5: 93 – 99
  8. Underwood M.A. Probiotics and the prevention of necrotizing enterocolitis. Journal of Pediatric Surgery. 2019; 54 (3): 405 – 412.
  9. Chen H.J, Liu Y. The Impacts of probiotics on microbiota in patients with autism spectrum disorder. Comprehensive Gut Microbiota. 2022: 296 – 319
  10. Martínez – González A.E, Andreo – Martínez P. Prebiotics, probiotics and fecal microbiota transplantation in autism: A systematic review. Revista de Psiquiatría y Salud Mental (English Edition) 2021; 13 (3): 150 – 154

Usos clínicos III (Trastornos del espectro autista)

El trastorno del espectro autista es un término general para varios trastornos del neurodesarrollo, todos los cuales se caracterizan por deficiencias en la comunicación social y las interacciones sociales, acompañadas de patrones restringidos y repetitivos de comportamientos, intereses y/o actividades.8

Algunos autores han informado sobre la alteración de la microbiota intestinal en pacientes con este tipo de patologías y se ha investigado el uso de probióticos como una intervención terapéutica complementaria, siendo utilizadas en las investigaciones realizadas cepas de los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium, incluyendo L. plantarum, L. acidophilus, mezclas de L. acidophilus, L. rhamnosus y B. longum, así como mezclas de L. acidophilus, L. casei, L. delbruecki, B. longum y B. bifidum.9

De acuerdo con los expertos, los estudios sobre probióticos, prebióticos y transplante de microbiota fecal arrojan resultados prometedores en pacientes con trastornos del espectro autista, pero no hay suficiente evidencia empírica, por lo que se hace necesario ampliar la base de conocimiento existente, mediante la realización de estudios aleatorizados, controlados que permitan obtener conclusiones que puedan extrapolarse a la población.9

En el siguiente video, el doctor Guillermo Alvarez Calatayud licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense, especialista en pediatría por el Programa MIR, master en Gastroenterología pediátrica por la Universidad Complutense, médico Adjunto de la sección de gastroenterología y nutrición pediátrica del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, presenta el panorama de la relación existente entre alteraciones de la microbiota y trastornos del espectro autista, así como el uso de probióticos en su prevención y manejo.

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