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Reflexión y autoevaluación

Aunque las necesidades, expectativas y preferencias de las personas que acuden a los servicios de salud son particulares, la mayoría de las personas coincide en la importancia del toque humano, como un valor muy importante de la atención.

En ese marco, analiza las siguientes cuestiones y escribe tus conclusiones en la agenda de trabajo para un ejercicio posterior:

  • ¿Cuáles son sus necesidades, expectativas y preferencias de salud en este momento de su vida?
  • En su experiencia profesional o laboral: ¿Cuáles son las principales necesidades, expectativas y preferencias de las personas a las que ha prestado servicios?
  • ¿Ha vivido o conocido algún caso en que la atención no haya respondido de manera adecuada a las necesidades, expectativas y preferencias de los pacientes? Por favor resúmalo y lleve a cabo el análisis de los factores que determinan este resultado.
  • ¿Considera que los funcionarios administrativos pueden influir, de manera positiva o negativa, en la satisfacción de las necesidades, expectativas y preferencias de los pacientes? Por favor explique su respuesta brevemente.

Conceptos básicos

El modelo de atención centrada en la persona implica la identificación y caracterización de necesidades, preferencia y expectativas individuales, con el fin de diseñar e implementar estrategias de atención que respondan de manera efectiva al perfil del individuo.

Revisemos a continuación la definición y las implicaciones prácticas de cada uno de estos conceptos en el marco de la asistencia sanitaria.

Necesidades de salud

El concepto necesidades de salud puede definirse como la brecha entre salud y enfermedad que los experimentan los usuarios potenciales de los servicios sanitarios, y está dado por la estrecha relación entre las necesidades básicas (salud física, capacidad funcional, autonomía) e intermedias de salud (nutrición, vivienda, ambiente, seguridad física, económica y labora, cuidado de la salud y educación), que a su vez están medidas y definidas por las condiciones sociales, políticas y culturales de cada población.

Expectativas

Se conoce como expectativa (palabra derivada del latín exspectātum, que se traduce como “mirado” o “visto”) a la esperanza, sueño o ilusión de realizar o cumplir un propósito determinado. Es necesario resaltar que la expectativa debe estar asociada con la posibilidad razonable de que este propósito se concrete, por lo que requieren algún tipo de respaldo.

El concepto expectativa en salud hace referencia a aquello que la persona usuaria del sistema de salud espera encontrar cuando requiere un servicio, estando influenciadas por los referentes culturales pero con grandes diferencias entre una persona y otra.

Preferencias

Las preferencias pueden definirse como la relación de decisiones personales en cualquier área de la vida, guardan relación con el estilo de vida de una persona, forman parte de la constitución humana, y se basan en el sistema de valores y la forma de elección.

Cuando una persona acude a los servicios de salud lo hace con expectativas y preferencias especiales, no todos los usuarios esperan recibir lo mismo del sistema de salud, ni lo valoran del mismo modo. Sin embargo, la mayor parte de los atributos esperados y valorados por los pacientes y sus familias tienen que ver con la dimensión humana de los servicios:

  • Confianza
  • Respeto
  • Amabilidad
  • Compasión
  • Asertividad
  • Integridad

Es interesante destacar en este punto que las preferencias de los pacientes no se quedan sólo en los valores humanos, sino que también tienen que ver con la información que reciben. Los funcionarios más valorados son aquellos que se preocupan en comunicarse, que dan una información ponderada y que promocionan la participación en la toma de decisiones.

Ejercicio de práctica

Juan Manuel, 48 años de edad, esposo de Carolina y padre de tres hijos de 14, 10 y 6 años, ingresó al hospital por síntomas sugestivos de un infarto agudo al miocardio. Hospitalizado durante tres días en la Unidad de Cuidados Intensivos para estabilizarlo, le fueron implantados tres stents para corregir sendas oclusiones en la circulación coronaria, recuperándose de forma satisfactoria después de diez días. Las semanas siguientes tuvo que dedicarse al proceso de rehabilitación cardiovascular y a la recuperación completa de su salud.

Como profesional independiente, durante el tiempo de la enfermedad no percibió ingresos directos ni por incapacidad médica, por lo que estuvo muy preocupado ya que Carolina está dedicada al cuidado de los hijos y al hogar.

En su concepto:

  1. ¿Cuáles podrían haber sido las implicaciones físicas, psicoemocionales, sociales y espirituales de la enfermedad de Juan Manuel?
  2. ¿Podrían las preocupaciones generadas por la naturaleza y gravedad de la enfermedad producir alguna afectación de su estado de salud física?
  3. ¿Qué implicaciones económicas, familiares, laborales y sociales podrían tener la enfermedad en Juan Manuel?
  4. ¿Qué acciones deberían incluirse como parte del tratamiento para abordar la enfermedad desde el modelo biopsicosocial y espiritual?

Conceptos básicos

Académicos y científicos reconocen que existe una relación entre los aspectos biológico, psicológico y social. El modelo biopsicosocial hace énfasis en la interconexión existente entre los factores que se incluyen en estas áreas.

Veamos algunas características de las dimensiones básicas del modelo:

El Biológico (Bio): a menudo asociado con la relación de la enfermedad y la salud física, cuyo impacto está relacionado con la naturaleza del cuadro, con la gravedad del daño y con el impacto que tenga en el estado general de la persona y la capacidad funcional.

Lo psicológico (psico): Aborda los aspectos del bienestar mental y emocional de las personas y también la relación con su comportamiento. Un ejemplo reciente puede tomarse de la pandemia de COVID – 19, en que la preocupación por la enfermedad, la cuarentena y los cambios repentinos en el estilo de vida de las personas fueron perjudiciales para quienes padecían trastornos mentales y para aquellos que no tenían ese antecedente

Lo social (social): incluye factores interpersonales cómo la interacción social y la vida en comunidad, así como la relación con el medio ambiente y el impacto de doble vía que se da entre la salud humana y la salud del planeta, fenómenos para cuya comprensión basta recordar la pandemia reciente de COVID 19: el origen del virus, la necesidad de aislamiento y el impacto de estos hechos en lp personal, lo familiar y lo comunitario.

Algunos autores agregan una dimensión espiritual al modelo, que la Organización Mundial de la Salud concibe en los siguientes términos: “lo espiritual se refiere a aquellos aspectos de la vida humana que tienen que ver con experiencias que transcienden los fenómenos sensoriales”, estableciendo una clara diferencia con lo religioso, aunque para muchas personas este incluido en esta dimensión.

Siguiendo con la misma Organización, “el aspecto espiritual de la vida humana puede ser visto como un componente integrado junto con los componentes físicos, psicológicos y sociales. A menudo se percibe como vinculado con el significado y el propósito de la vida y, para los que están cercanos a la muerte, se asocia con la necesidad de perdón, reconciliación y afirmación de los valores”.

En resumen:

El modelo biopsicosocial afirma que la salud y la enfermedad relativas dependen de las interacciones entre estos tres factores. Así, su interacción determina la causa, la manifestación y la resolución de la enfermedad. Por ejemplo, las agresiones a la salud corporal de un paciente pueden verse exacerbadas por problemas en sus esferas mental o social.

La enfermedad puede manifestarse en síntomas más graves o crónicos y podría ser más difícil de tratar si no se abordan los problemas que pertenecen a otras esferas. Ir más allá de la perspectiva biomédica de la salud del paciente, el modelo reconoce la compleja dinámica entre las circunstancias biológicas, psicológicas y sociales de la vida, proporcionando una visión integradora para abordar los problemas de salud.

¿Los líderes nacen o se hacen?

¿Los líderes nacen o se hacen? Esta es una pregunta clave, especialmente para aquellos que aspiran a liderar equipos o empresas, ser el rostro de un movimiento o ayudar a otros a alcanzar sus metas.

Algunos creen que los verdaderos líderes nacen: individuos naturalmente carismáticos, influyentes e inspiradores que están destinados a dejar una huella, sin embargo, aunque algunas personas pueden tener una predisposición natural al liderazgo, así como también pueden tener características que les hacen al atletismo o la musicalidad, hoy en día, es bien sabido que es absolutamente posible cultivar las características y habilidades necesarias para llamarse líder. 

Como dijo una vez el legendario entrenador de fútbol americano Vince Lombardi: “Los líderes no nacen, se hacen. Y se hacen como cualquier otra cosa, a través del trabajo duro”.

Así las cosas, antes de iniciar esta aventura de formación y transformación, les invito a hacer algunas reflexiones acerca de su concepción personal del liderazgo:

  • ¿Los líderes nacen o se hacen?
  • ¿El líder se hace con el cargo o requiere la “autoridad” personal para ejercerlo?
  • Liderazgo: ¿Poder o responsabilidad?
  • Liderazgo: ¿Pensamiento o acción?

Saludo de bienvenida

Juan Carlos Morales Ruiz, médico cirujano, magister en educación, máster en innovación social, experto en comunicación, humanización y liderazgo en salud, profesor e investigador, conferencista nacional e internacional, autor de varios libros y artículos académicos y científicos en las áreas de la educación y la salud, da la bienvenida al curso Liderazgo en Salud 4.0.

Estilos y relaciones: Conceptos y prácticas

Durante cualquier tipo de comunicación, pero particularmente durante un conflicto, es importante tener en cuenta el valor de centrarse en las necesidades de las personas.

Recuerda que tienen derecho a sentir y a expresar diferencias de opinión o emociones, sin embargo, no tienen derecho a “abusar” de otras personas, independiente de la fuerza que tengan sus sentimientos o sus emociones.

El respeto y la protección de nuestros derechos y los de otras personas, así como la necesidad de establecer metas centradas en la las personas, deben guiar todas las respuestas comunicativas durante situaciones de conflicto, algo que no es fácil, teniendo en cuenta las diferencias existentes entre los seres humanos y los estilos de comportamiento y comunicación.

De acuerdo con los expertos, hay cuatro estilos de relacionamiento y comunicación, diferenciables con facilidad:

Agresivo

El individuo con un patrón agresivo expresa sus percepciones, opiniones y sentimientos de una manera que intimida o ataca a las personas con las que se relaciona o se comunica. 

Esta dinámica busca expresar el deseo de tener razón y hacer que todos los demás estén de acuerdo con ellos o expresa un deseo de lograr lo que quieren, sin importar los sentimientos de los demás. 

La agresión expresa el deseo de “ganar”, precipitando dos reacciones principales en los oyentes: lucha o huida (acciones para vencer en la discusión o el conflicto o  acciones para escapar de la situación y las emociones incómodas.

Pasivo

El individuo que se relaciona pasivamente durante el conflicto no expresa sus percepciones, ideas u opiniones, dadas sus creencias de que no tienen derecho a expresar o sentir nada frente a otras personas. 

Las limitaciones de confianza, autoestima y respeto por sí mismos producen respuestas pasivas y a la vez,  encontrar respuestas pasivas regulares y repetidas de un individuo puede afectar negativamente y, en última instancia, destruir la confianza, la autoestima o el respeto por sí mismo de su compañero comunicativo. 

Pasivo – Agresivo

En términos generales, estas personas no expresan lo que piensan ni lo que sienten, tampoco se atreven a defender sus posiciones ni sus derechos, pero no se resignan a que se impongan las del otro, por lo que critican a escondidas, generan comentarios ambiguos o irónicos y explotan cuando se encuentran al límite, mostrando la faceta de agresividad.

Asertivo

El individuo asertivo expresa sus percepciones, ideas u opiniones de manera que respeta el valor y los derechos de los demás a tener y expresar percepciones, ideas u opiniones. 

La afirmación fortalece los intereses y derechos del yo y del otro, facilita resultados de comunicación positivos y fortalece las relaciones  y por lo tanto es la forma preferida de responder durante interacciones comunicativas difíciles.

Practica

Observa el siguiente video y trata de relacionar los conceptos que has apropiado con las escenas que se presentan:

  1. Durante la siguiente semana, selecciona una o dos personas con las que establezcas alguna comunicación e identifica el estilo de tu interlocutor, por medio de la identificación de las siguientes facetas del mismo:
  • El tipo de emoción que experimenta
  • El comportamiento no verbal que muestra
  • El lenguaje verbal que utiliza.

2. Durante la siguiente semana, selecciona una o dos situaciones conflictivas o potencialmente conflictivas con pacientes, compañeros del equipo de trabajo o superiores y trata de identificar los siguientes elementos:

  • Categoría de la situación
  • Tipo de situación
  • Origen de los hechos
  • Estrategia utilizada para la gestión del conflicto
  • Estilo y patrón de relación

¿Cómo gestionar los conflictos?

La aceptación de la realidad es el primer paso para transformar nuestra realidad. Le invito a despertar consciencia acerca de sus fortalezas y oportunidades de mejora en el manejo de las comunicaciones conflictivas que afronta en su día a día, reflexionando acerca de los siguientes puntos:

  • ¿Podría la comprensión de sus bloqueos para escuchar y las barreras emocionales ayudar a la comunicación durante un conflicto?
  • ¿Cómo podría contribuir esta comprensión a cambiar la forma en que se comunica durante una situación o comunicación conflictiva?
  • ¿Considera que la necesidad de tener siempre la razón y el control (nuestro ego), puede afectar la comunicación en una situación conflictiva?
  • ¿Cómo podrían afectar sus sentimientos de inseguridad o la adopción de una actitud crítica frente a su interlocutor en una comunicación conflictiva?

Hacer explícitas  estas tendencias y trabajar para mejorarlas le ayudará a responder con asertividad y autocontrol frente a comunicaciones conflictivas.

Veamos a continuación los pasos que recomiendan los expertos para el manejo adecuado del conflicto y la comunicación efectiva en salud:

  1. Gestionar las emociones

Para comprender la mejor manera de comunicarse durante un conflicto, es importante identificar las emociones experimentadas por las partes, lo que contribuirá a decidir la forma de controlarlo o resolverlo.  

Adicionalmente, la intensidad de las emociones asociadas con el conflicto puede servir como un indicador del esfuerzo y las acciones  necesarias  para resolver dicho conflicto. Veamos algunos ejemplos:

Una sensación de inquietud o incomodidad, probablemente esté relacionada con una causa menor como cansancio, hambre o retraso en la atención. Una simple pregunta para aclarar el motivo de intranquilidad puede resolver rápidamente la incomodidad, por ejemplo: ¿Te sientes bien? ¿Puedo ayudar en algo?

Desde otra perspectiva, con el mismo objetivo en mente, una declaración de reconocimiento o explicación de las razones de la inquietud, puede ayudar a aclarar y reducir el conflicto, por ejemplo: lo siento, acabo de estar en el funeral de un amigo cercano y me siento muy afectado (a).

Otra emoción asociada con el conflicto es la irritación, un sentimiento que  puede ocurrir durante una interacción cuando el resultado potencial parece insatisfactorio para al menos una de las personas que se comunican y que, en términos generales, aumenta de manera exponencial cuando no se vislumbra una solución cercana al motivo del suceso.

En esta situación, el uso de preguntas (p.e pareces irritado hoy, ¿hay algo que te moleste? o una afirmación o pregunta con ‘yo’ (p.e me siento irritado porque dijo que llegarías a tiempo hoy y llegaste media hora tarde o tal vez,  ¿estás molesto por algo que hice?), puede ser poderosos para resaltar y potencialmente resolver un evento comunicativo difícil.

Estas respuestas se enfocan en el problema, pueden aclarar la causa de la emoción y potencialmente resolver la irritación en la (s) persona (s) involucradas. 

Otra causa de interacciones comunicativas difíciles pueden ser los malentendidos, situaciones que ocurren cuando no se comprende o no se interpreta correctamente el significado de palabras, ideas, intenciones, sentimientos asociados, conductas o acciones no verbales. 

Esto puede ocurrir debido a las diferentes formas de entender y resolver conflictos en diferentes contextos y  culturas, generando confusión, insatisfacción y desánimo en todas las partes que se comunican.

La falla en la comprensión no siempre es fácil de resolver si hubo respuestas emocionales asociadas. Sin embargo, si una de las partes se siente incomprendida, es posible que las otras personas que se comunican se sientan igual. Reconocer el malentendido con honestidad, admitir los errores que se hayan presentado y ofrecer una disculpa, son herramientas muy poderosas para ayudar a resolver el conflicto.

2. Ignorar una expresión

Es importante identificar el propósito de expresar las emociones. Reconocer la razón de la expresión apasionada de cualquier emoción negativa puede ayudar al profesional de la salud a determinar y quizás ajustar su respuesta.

Tales expresiones de emoción pueden causar incomodidad a los presentes. En estas situaciones, es importante evaluar si ignorar la expresión es el curso de acción apropiado. A veces, un individuo simplemente necesita expresar sus emociones con una respuesta mínima de otro, por lo que puede ser difícil evaluar y responder con la respuesta correcta.

La acción podría ser salir de la habitación unos instantes y cerrar la puerta o tal vez permanecer en silencio hasta que la persona o personas hayan expresado la emoción. Ya sea que el profesional de la salud decida ignorar o no, en situaciones similares a estas es mejor evitar una respuesta emocional  o la aceptación de la culpa, si no se tiene responsabilidad en los hechos.

3. Resolver actitudes y  emociones negativas

A veces, las actitudes negativas y los prejuicios hacia otra persona pueden causar estrés constante al pensar o comunicarse con esa persona. Tales respuestas pueden ocurrir entre el profesional de la salud y la (s) persona (s) a su cargo, pero también pueden ocurrir entre colegas y miembros del equipo. 

La opinión que crea este estrés puede parecer justificada por las actitudes o acciones de dichas personas, sin embargo, llega a convertirse en una fuente de tensión constante, que podría afectar negativamente las relaciones laborales relacionadas con esas personas y afectar los pensamientos y las actitudes del profesional de la salud involucrado. 

Para evitar las formas improductivas, utilizadas habitualmente para relacionarse con esas personas es importante resolver rápidamente dichas emociones. El estrés no resuelto en una relación puede resultar en una ruptura definitiva, tanto en la comunicación como en la relación.

Así las cosas, resolver la actitud y las emociones asociadas que crean el estrés es importante. El reconocimiento del origen de la actitud del profesional de la salud puede ayudar a resolver las emociones asociadas a la (s) otra (s) persona (s). 

La inversión de tiempo para comprender a la (s) persona (s) y los factores que estimulan una respuesta negativa puede promover un cambio de actitud y ayudar al mejoramiento de la calidad de las relaciones y la comunicación.

Un enfoque en los atributos positivos de la (s) persona (s), así como las similitudes compartidas en experiencias o valores, también puede ayudar a cambiar una actitud negativa, ya que generan una especie de “identificación” con las otras personas y facilitan la construcción de puentes entre ellas.

Comunicación en salud y conflicto: Conceptos generales

Doctor holding his head in his hands in white coat, stethoscope and looking thoughtful. front view.

Como se mencionó previamente, en los entornos de atención sanitaria suelen presentarse situaciones que generan conflictos y que pueden dar origen a interacciones comunicativas, no solamente difíciles, sino potencialmente desagradables. 

De ahí la importancia de desarrollar las competencias requeridas para su comprensión y manejo, garantizando una comunicación efectiva y el manejo oportuno y adecuado de la situación que generó el problema.

A continuación, se presentan algunas situaciones potencialmente conflictivas, relativamente frecuentes  en los contextos de atención en salud:

  • Dificultad para el acceso a los servicios, barreras en la atención, percepción del paciente o la familia de calidad insuficiente en la atención. 
  • Diferencias, falta de comprensión o malos entendidos de las ideas, principios, expectativas, necesidades, soluciones y actividades propias de la labor asistencial o administrativa. 
  • Desacuerdos sobre la provisión y la comprensión de la información, las razones que motivan las decisiones y la calidad de los procesos. 
  • Variaciones en la utilización y la comprensión de palabras, términos o conceptos utilizados en las comunicaciones que se dan en los ámbitos sanitarios.
  • Disparidad de las percepciones del valor relativo que tienen las preocupaciones, situaciones o perspectivas de los actores del sistema.
  • Orden de prioridad o importancia asignada a las actividades o tareas que sustentan el funcionamiento de las instituciones y/o la prestación de los servicios.
  • Situaciones que desembocan en mala calidad de la atención en las dimensiones de acceso, oportunidad, efectividad y calidez de las relaciones humanas.
  • Fallas o contingencias del servicio o fallas de seguridad del paciente, especialmente en los casos en que no se ofrece una explicación sincera y transparente.

Es importante recordar que los conflictos puede ocurrir entre el profesional de la salud y la (s) persona (s) que reciben sus servicios, pero también pueden darse  entre el profesional de la salud y otros miembros del equipo de trabajo. 

Así las cosas, hay que tener presente en todo momento que los  conflictos no causan dificultad en sí mismos, es la gestión de dichos conflictos la que puede generar resultados positivos o negativos, por lo que es necesario desarrollar un fuerte sentido de autoconsciencia y autocontrol.

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