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Usos clínicos II (Alergias)
La incidencia de enfermedades alérgicas y autoinmunes está aumentando en todo el mundo. Las posibles razones de este aumento son la mejora “excesiva” de las condiciones sanitarias, el modo de parto, el uso de antibióticos y el tipo de dieta. Curiosamente, estos factores también afectan a la microbiota intestinal, lo que indica que la disbiosis también podría estar relacionada con la aparición de enfermedades alérgicas.3

Para investigar el papel de la microbiota intestinal en las enfermedades alérgicas, se han realizado múltiples estudios en animales, siendo importante destacar que en ratones libres de gérmenes, los tejidos linfáticos intestinales están “subdesarrollados”, hay menos células plasmáticas que producen anticuerpos IgA en las mucosas y células T reguladoras (Tregs) y dominancia de Th2, con niveles elevados de IgE en plasma, hallazgos que sugieren que la microbiota intestinal afecta en gran medida la madurez y el mantenimiento del sistema inmunitario del hospedero.3
Además, la disbiosis provocada por la administración de antibióticos a ratones poco después del nacimiento conduce a la dominancia Th279 y menos Tregs en la lámina propia del intestino, observándose que la administración de probióticos condujo a la restauración de los niveles de IgE en plasma y a la supresión de la sensibilización al alérgeno alimentario a través de mejoras en la función de barrera intestinal, lo que confirma la hipótesis de que la microbiota intestinal en los primeros años de vida juega un papel importante en la aparición de enfermedades alérgicas.3
Aunque se han realizado muchos estudios sobre la disbiosis en niños con enfermedades alérgicas, no se han identificado características consistentes de este fenómeno ni la existencia de una relación causa efecto entre las dos variables.
A continuación, se presentan los hallazgos más importantes de los estudios realizados en niños con alergias alimentarias:
- Reducción de los niveles del phylum Bacteroidetes y aumento de los niveles de Firmicutes.
- Aumento de los niveles de Bacteroidaceae, Clostridiaceae, Lachnospiraceae, Leuconostocaceae, Ruminococcaceae y Streptococcaceae.
- Reducción de los niveles de los géneros Citrobacter, Clostridium, Dialister, Dorea, Haemophilus, Lactococcus y Oscillospira.
Por otra parte, en niños con dermatitis atópica, se han observado las siguientes características:
- Reducción de los niveles de Akkermansia.
- Disminución de Bacteroides, Bifidobacterium, Faecalibacterium y Lactobacillus.
- Elevación de los niveles de Gemella y Rhodotorula.
Finalmente, en niños con asma, se ha observado:
- Disminución de los niveles de Alistipes, Bacteroides, Bifidobacterium, Collinsella, Dialister, Dorea, Faecalibacterium, Flavonifractor, Roseburia y Veillonella.
- Elevación de los niveles de Escherichia, Gemmiger y Streptococcus
- Aumento o disminución de los niveles de Ruminococcus.
Varios estudios prospectivos han revelado la presencia de disbiosis antes del inicio de la enfermedad alérgica, lo que sugiere que la disbiosis podría ser una de las causas de las enfermedades alérgicas comunes en pediatría.
A partir de una comprensión más profunda del papel de la microbiota intestinal en la salud de los seres humanos y en la génesis de diversas enfermedades, se están estudiando activamente enfoques para restaurar y mantener el equilibrio favorable de la misma, incluyendo el uso de prebióticos, probióticos, simbióticos, postbióticos y trasplante de microbiota fecal.
En resumen, aunque se han realizado muchas intervenciones para la prevención y el tratamiento de enfermedades alérgicas mediante el uso de probióticos, las dificultades para optimizar y estandarizar factores como el tipo de probiótico, el uso de cepas aisladas o en combinación, la dosis administrada y la duración del tratamiento, generan barreras metodológicas para lograr la estandarización del proceso, aunque existe un horizonte promisorio en este campo.
Usos clínicos I (Cólico infantil, diarrea y ECN)

Cólico infantil
El uso de probióticos en el tratamiento del cólico infantil ha sido estudiado por varios grupos de investigadores, demostrándose que el uso prolongado de prebióticos y probióticos es efectivo y seguro en el manejo de este problema, con disminución significativa de la frecuencia y duración del llanto asociado al cólico.4
Los mecanismos asociados a esta respuesta incluyen la regulación del equilibrio entre los microorganismos que componen la microbiota intestinal, la estabilización de pH y la regularización del peristaltismo, reportándose que la colonización de bacterias como lactobacillus y Bifidobacterium y el aumento en la diversidad de especies probióticas, puede proteger a los niños de esta condición.4
Diarrea
Varios metaanálisis han demostrado que la administración de probióticos y simbióticos en niños bien alimentados puede reducir el riesgo de diarrea, la duración del cuadro y la necesidad de manejo hospitalario en los niños que requieren dicha intervención. Por otra parte, el uso de estas sustancias puede mejorar el crecimiento infantil al prevenir infecciones, deficiencia de micronutrientes y aparición de anemia, teniendo en cuenta que mejoran el proceso de absorción de calcio, zinc y vitamina B12.5
En niños con desnutrición y diarrea, en los que se produce “agotamiento” temprano de Bifidobacterium longum y ausencia posterior de microbiota intestinal anaeróbica, también se ha observado el efecto positivo de probióticos y simbióticos en el mejoramiento de la reserva de energía, la biosíntesis de vitaminas y la protección inmunológica frente a patógenos secundarios.5
La diarrea asociada a antibióticos es un efecto adverso frecuente e involuntario del tratamiento con antibióticos que se caracteriza por la alteración de la microbiota intestinal, la disminución de las concentraciones de ácidos grasos de cadena corta a nivel intestinal, la acumulación de carbohidratos luminales y ácidos biliares colónicos, la alteración de la absorción de agua y la aparición subsecuente de diarrea.6
Se ha demostrado que los probióticos previenen la diarrea asociada al uso de antibióticos en numerosos ensayos clínicos, lo que se ha explicado como resultado de la modulación de la microbiota intestinal, el restablecimiento del equilibrio del metabolismo de nutrientes y ácidos biliares, la inducción de la actividad del transportador epitelial de solutos, el apoyo a la función de barrera intestinal y la influencia del sistema inmunitario.6
Aunque en buena parte de los pacientes los probióticos se prescriben junto con los antibióticos, la evidencia que sustenta el mecanismo de protección frente a esta condición es muy limitada, dada la heterogeneidad y el tipo de estudios realizados, la variabilidad de cepas y dosis utilizadas y la ausencia de ensayos clínicos aleatorizados controlados.6
Enterocolitis necrotizante
Los mecanismos fisiopatológicos de la enfermedad indican que la disbiosis gastrointestinal es un factor de riesgo muy importante en la aparición del trastorno.6
Un metanálisis en red publicado recientemente sugiere la eficacia preventiva de Bifidobacterium spp. y Lactobacillus spp. pero aún más para mezclas de Bifidobacterium spp. más Streptococcus spp. y Bifidobacterium spp. más Streptococcus spp, sin embargo, hace falta la implementación de estudios que comparen diferentes cepas cabeza a cabeza.6
Underwood (2019) reportó que varias cepas de probióticos tienen efectos beneficiosos en la inhibición de la inflamación relacionada con el estrés y la permeabilidad intestinal in vitro y en una variedad de modelos animales. De acuerdo con el autor, ensayos clínicos y estudios de cohortes en más de 40.000 recién nacidos prematuros, han evidenciado un beneficio significativo en la reducción del riesgo de enterocolitis necrotizante, muerte y sepsis de inicio tardío, obteniéndose la evidencia más fuerte de estudios en los que el probiótico se administra junto con la leche humana y cuando contiene especies de Bifidobacterium y Lactobacillus.7
Es importante tener en cuenta que las diferencias en los criterios de inclusión, las dosis de las cepas y los resultados primarios en la mayoría de los ensayos son obstáculos importantes para permitir conclusiones basadas en la evidencia y aunque los efectos adversos casi no se informan en los ensayos clínicos, se han publicado series de casos de resultados adversos, principalmente septicemia. 6
Microbiota, lactancia y primera infancia (Video de integración)
En este video se presenta una interesante entrevista con la doctora Olalla Otero, bióloga con doctorado en biología y experta en microbiota, autora del libro “El revolucionario mundo de los probióticos: Qué son, cómo funcionan y para qué sirven”, quien presenta una valiosa síntesis del tema que nos convoca y puntualiza los elementos clave para entender esta relación.
Microbiota en la infancia

La microbiota intestinal de la madre podría determinar el perfil transcripcional de la microbiota intestinal fetal, siendo importante destacar que el establecimiento de la microbiota intestinal es más rápido en los recién nacidos por parto vaginal que en los nacidos por cesárea, dado el contacto que tienen los primeros con especies comensales de la vagina y el área perianal de la madre.3
Según un estudio que evalúa la cantidad de bacterias en la microbiota intestinal, hay 107 bacterias por gramo de heces el primer día de vida, observándose un aumento a 109 por gramo el día tres, el paso a 1.010 por gramo el día siete y a 1.011 por gramo a los 6 meses, que es casi el nivel de los adultos.3
Además del incremento en la cantidad de microorganismos, la composición de la microbiota cambia mucho en las diferentes etapas de la vida, especialmente durante la infancia, hecho que ha sido demostrado mediante el análisis de las heces por secuenciación de ARN ribosómico (ARNr), demostrándose el predominio de Actinobacterias – incluidas bifidobacterias -, en niños menores de un año, con una transición progresiva a la composición del adulto, con predominio de Firmicutes – incluidos lactobacilos y clostridios -, a los tres años de vida.3
La microbiota que se ha establecido a la edad de tres años se mantiene sin mayores variaciones hasta la edad adulta, por lo que es importante destacar que la disbiosis que se desarrolla durante las primeras etapas de la vida puede permanecer hasta la edad adulta, viéndose asociada con el desarrollo de múltiples enfermedades en etapas posteriores del ciclo vital.1, 3
Entre las condiciones que se han relacionado con trastornos de la microbiota intestinal, se incluyen trastornos alérgicos de la piel, enfermedad inflamatoria intestinal, síndrome de intestino irritable, enterocolitis necrosante, diabetes mellitus, obesidad, enfermedad cardiovascular, trastornos del espectro autista y síndrome de muerte súbita del lactante, entre otros.1, 3
¿Qué factores influyen en la microbiota infantil?
En la siguiente infografía, se resume el efecto de diferentes factores, tanto encógenos como exógenos, en la composición de la microbiota infantil. Identifica los elementos que tienen mayor influencia, de acuerdo con la información recibida hasta este punto.

Microbiota de la leche materna

La lactancia materna se asocia con considerables beneficios para la salud del recién nacido. Además de los nutrientes esenciales, las células inmunitarias y los componentes bioactivos, la leche materna también contiene una amplia gama de microorganismos, que son importantes para mantener la salud, incluyendo la protección contra la diarrea, enterocolitis necrosante, infecciones respiratorias (incluida la otitis media aguda), candidiasis oral, infección por enterovirus, dermatitis atópica, obesidad y enfermedades alérgicas.
Cada vez hay más evidencia que muestra que la leche materna contiene su propia microbiota, lo que probablemente tenga importantes implicaciones para la salud tanto de las madres (salud de las glándulas mamarias) como de los bebés (colonización intestinal y protección contra patógenos, maduración del sistema inmunitario y digestión de nutrientes).
Varios estudios han demostrado que la diversidad bacteriana es mayor en la leche materna que en las heces infantiles o maternas. El número máximo de cada nivel taxonómico bacteriano detectado por estudio fue de 58 filos, 133 clases, 263 órdenes, 596 familias, 590 géneros, 1300 especies y 3563 unidades taxonómicas operativas.
Además, se detectó ADN de hongos, arqueas, eucariotas y virus, siendo los géneros encontrados con mayor frecuencia Staphylococcus, Streptococcus Lactobacillus, Pseudomonas, Bifidobacterium, Corynebacterium, Enterococcus, Acinetobacter, Rothia, Cutibacterium, Veillonella y Bacteroides.
También se encontró alguna evidencia de que la edad gestacional, el modo de parto, el sexo biológico, la paridad, los antibióticos intraparto, la etapa de lactancia, la dieta, el índice de masa corporal, la composición de la leche materna, la infección por VIH, la ubicación geográfica y el método de recolección/alimentación influyen en la la microbiota de la leche materna.
Los lactantes alimentados exclusivamente con leche materna tienen una menor diversidad en su microbiota intestinal con una mayor abundancia relativa de Bifidobacterium (y un mayor número de especies diferentes de Bifidobacterium), Staphylococcus y Streptococcus, mientras que los lactantes alimentados con fórmula tienen una mayor abundancia relativa de Bacteroides, Clostridium, Enterobacteriaceae, Enterococcus y Lachnospiraceae.
Microbiota y salud gastrointestinal
En el siguiente video, repasaremos en un par de minutos, los principales conceptos que subyacen a la relación entre microbiota intestinal y la salud.